Un sitio donde podemos estudia la Palabra de Dios de manera seria y edificante

Estudio # 1: Apocalipsis 4

Estudio del Libro de Apocalipsis capítulo 4 el cual se titulaLa adoración en el Cielo. Exploremos los cánticos, las alabanzas en el cielo. Quienes la ofrecen y sus motivos. Aprendamos a adorar a Dios aquí en la tierra, como se hace -o hará- en el cielo.
Versículo Bosquejo y desarrollo
Ver. 1: Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas. Después de esto: Después de la revelación de Jesús en el cáp.1 y después de los mensajes enviados a las iglesias. Aquí está la transición desde “las cosas que son”, (Ap.1:19), el estado actual de las siete iglesias, como tipo de la Iglesia en general del tiempo de Juan, a “las cosas que han de ser después de éstas,” es decir, en relación con el tiempo cuando Juan escribió.Puerta abierta en el cielo: Al apóstol se le abría una puerta en el Cielo. Aquí hay dos posibilidades:

  1. Puede que se le considere como ya en el Cielo, y se le abre la puerta a partes aún más santas.
  2. Es mucho más probable que la puerta estaba entre la Tierra y el Cielo. El pensamiento judío primitivo concebía los cielos como una bóveda inmensa sólida, como un techo que cubría una tierra plana; y la idea aquí es que más allá de la bóveda de los cielos está el Cielo, y se abre una puerta en la bóveda para dar entrada al Cielo al apóstol

En los primeros capítulos del Apocalipsis encontramos tres de las puertas más importantes de la vida.

  1. Está la puerta de la oportunidad. (Ap. 3:8). Esa era la puerta de la gloriosa oportunidad por la que podía llevarse el mensaje del Evangelio a las regiones más allá a las que no había llegado todavía. Dios pone delante de cada persona su propia puerta de la oportunidad.
  2. Está la puerta del corazón humano. (Ap. 3:20). A la puerta de cada corazón llega la llamada de la mano traspasada, y cada uno puede abrir o negarse a abrir.
  3. Está la puerta de la Revelación. (Ap. 4:1) Dios ofrece a cada persona la puerta que da acceso al conocimiento de Dios y a la vida eterna

Juan vio una puerta abierta en el cielo. Más de una vez se dice en la Biblia que se abrieron los cielos y es de lo más significativo ver el propósito de esa apertura.

  1. Está la apertura de los cielos para la visión. Ez. 1:1; Hch. 10:11. Dios les envía a los que Le buscan la visión de Sí mismo y de Su verdad.
  2. Está la apertura para el descendimiento del Espíritu. Mr. 1:10. Cuando la mente y el alma de una persona se abren a lo de arriba, el Espíritu de Dios desciende a su encuentro.
  3. Está la apertura para la Revelación de la gloria de Cristo. Jn. 1:51; Hch. 7:56. Algún día los cielos se abrirán para desvelar la gloria de Cristo; e inevitablemente ese día traerá un gozo inefable a los que le hayan amado, y un temor indescriptible a los que le hayan despreciado.

Pero en dichas visiones los cielos se abrían, descubriendo las visiones a los que estaban abajo en la tierra. Mientras que, aquí, en el cielo, el templo de Dios queda cerrado a los que están en la tierra, pero Juan es transportado en visión por una puerta abierta, al cielo, desde donde puede ver cosas que pasan en la tierra y en el cielo, conforme requieran las escenas de las varias visiones.

Primera voz que oí, como de trompeta: Fue la voz que el apóstol Juan oyó al inicio de la revelación cuando estaba en Patmos (Ap. 1:10). En todo Apocalipsis, Juan usa frecuentemente símiles para describir experiencias en su visión: los sonidos y las voces retumbantes indican la solemnidad de lo que Dios está a punto de revelar y que la voz era fuerte y penetrante.

Sube acá: Literalmente ésta no es una referencia al arrebatamiento de la iglesia, sino un mandato para que Juan fuera transportado al cielo en el Espíritu, de forma temporal y sobrenatural con el fin de recibir revelación específica acerca de sucesos futuros, aunque si puede tomarse de manera simbólica de dicho evento. Examine los siguientes elementos incluidos en el rapto: Cielos abiertos, voz de trompeta, sube acá, al instante, etc. Lo que si debemos tener claro es que justo en este momento inician los sucesos correspondientes a la semana 70 de Daniel, es decir, son los eventos que ocurrirán después del rapto de la Iglesia.

Y yo te mostraré las cosas que sucederán después de estas: Según el bosquejo dado en Ap. 1:19, esto da inicio a la tercera y última sección del libro en la que se describen los acontecimientos que tendrán lugar tras la era eclesiástica.

Ver. 2:

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.
Yo estaba en el Espíritu: Este no fue un sueño. Juan fue transportado por medios sobrenaturales fuera del mundo material, y experimentó –despierto- algo que estaba fuera del alcance de los sentidos normales.Cuando Juan estaba en el Espíritu vio dos cosas:

  1. Un trono establecido. El trono de Dios se menciona corrientemente en el Antiguo Testamento. Un profeta habló del trono (1Re. 22:19). El salmista cantó refiriéndose al trono (Sal. 47:8). Isaías vio al Señor “sentado en un trono alto y sublime» (Isa. 6:1). En el Apocalipsis se menciona el trono de Dios en todos los capítulos menos el 2, el 8 y el 9. El trono de Dios representa Su majestad. Jehová, a quien hasta el “cielo de los cielos” no puede contener, no tiene que sentarse sobre un trono o silla literal. (1Re 8:27.) Sin embargo, Él simboliza su autoridad y soberanía real con un trono. Ciertos siervos de Dios tuvieron el privilegio de tener una visión de su trono. (1Re. 22:19; Is. 6:1; Ez. 1:26-28; Dn. 7:9; Ap. 4:1-3.) Al hablar del trono de Jehová, su majestad o poder, su posición como Juez Supremo, los Salmos dicen que está establecido sobre justicia y juicio “desde mucho tiempo atrás”. (Sal. 89:14; 93:2; 97:2.).
  2. A uno sentado en el trono. La persona sobre el trono no se nombra pero en v. 11 es llamado “Señor”. Dios está sobre su trono en el cielo y está por lo tanto en control del futuro. Esta visión del futuro comienza con Dios en control. El resto del libro muestra cómo los enemigos de Dios son castigados finalmente y Su pueblo es reivindicado.
Ver. 3: Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. Y el aspecto del que estaba sentado: Aquí hay algo muy interesante. Juan ni siquiera intenta describir a Dios como una figura humana, sino que pone de relieve su trascendencia describiendo el brillo de la gloria divina. Evita rigurosamente los detalles antropomórficos. Pablo nos recuerda que Dios “habita en la luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver” (1 Tim. 6:16).Era semejante a: Juan escribe a Dios «en un relámpago de colores como de piedras preciosas,» pero no menciona ninguna clase de forma. Es la manera bíblica de ver a Dios: en términos de luz. Las Epístolas Pastorales describen a Dios como «el que mora en una luz inaccesible» (1 Ti. 6:16). Y mucho antes el salmista había dicho que Dios se cubre de luz como de un vestido (Sal. 104:2).

  1. Jaspe: Probablemente un diamante (véase Ap. 21.11), lo cual sugiere pureza y santidad.
  2. Cornalina, de rojo intenso, representa la ira vengativa de Dios.

Y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda. La visión que tuvo Juan de la presencia de Dios era como el destello cegador de una esmeralda al sol. La esmeralda es verde, el color dominante en el arco iris, que simboliza la misericordia (Ge. 9:12-15).

Ver. 4: Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas. Veinticuatro ancianos: Estamos llegando ahora a uno de los pasajes difíciles que son característicos del Apocalipsis. En él nos encontramos con veinticuatro ancianos, y luego con cuatro seres vivientes; y se nos desafía a identificarlos.Los veinticuatro ancianos aparecen repetidas veces en el Apocalipsis. Vamos a reunir los hechos acerca de ellos que se nos descubren.

  1. Estaban sentados alrededor del trono, vestidos de túnicas blancas y con coronas de oro (4:4; 14:3);
  2. Echaron sus coronas delante del trono (4:10);
  3. Adoraban y alababan a Dios constantemente (5:11,14; 7:11; 11:16; 14:3; 19:4);
  4. Le presentaban a Dios las oraciones de los santos (5:8);
  5. Uno de ellos animó al apóstol Juan cuando estaba triste (5:5);
  6. Otro actuó de intérprete de una de las visiones (7:13).

La explicación más probable es que los veinticuatro ancianos representan simbólicamente al fiel pueblo de Dios. Sus vestiduras blancas son las que se les prometen a los fieles (Ap. 3:4), y sus coronas son las que se les prometieron a los que fueran fieles hasta la muerte (Ap. 2:10). Los tronos son los que les prometió Jesús a los que lo abandonaran todo para seguirle (Mt.19:27-29). La descripción de los veinticuatro ancianos corresponde a las promesas hechas a los fieles.

La pregunta que quedaría sería: ¿Por qué veinticuatro? La respuesta sería que porque la Iglesia está formada por judíos y gentiles. Había en su origen doce tribus, pero ahora es como si se hubieran doblado. Tanto Swete como el Rvdo Luis M. Ortíz dicen que los veinticuatro ancianos representan a la Iglesia en su totalidad. Recordemos que esta es una visión, no de lo que ya es, sino de lo que ha de ser; y los veinticuatro ancianos representan la totalidad de la Iglesia que un día en la gloria adorará en la presencia del mismo Dios. No son ángeles, porque llevan ropas blancas y coronas de victoria, lo que denota la victoria de un conflicto y padecimiento paciente. Representan las cabezas de las Iglesias del Antiguo y Nuevo Testamentos respectivamente, los doce Patriarcas (7:5-8), no en su carácter personal sino en el representativo, y los doce apóstoles. Así en el 15:3, “el cántico de Moisés y del Cordero,” se indica a los constituyentes dobles de la Iglesia, o sea, el Antiguo y Nuevo Testamentos. “Ancianos” es el término preciso del ministerio tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, de la Iglesia Judaica como de la Cristiana Gentílica.

Bases bíblicas:

  1. Anciano es un cargo de la iglesia
  2. Están vestidos de blanco, como en la Iglesia (3:5, 7:14)
  3. Se los describe como teniendo arpas (5:8) como la iglesia (15:2)
  4. Y teniendo una nueva canción (5:9) como la iglesia (14:3)
  5. Están sentados, como la iglesia (Ef. 2:6), “Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”.
  6. El número veinticuatro viene de la iglesia del AT y del NT juntos (ver Nueva Jerusalén, 21:12-14)
  7. Los doce apóstoles se sentarán sobre doce tronos, juzgando las doce tribus de Israel (Mt. 19:28)
  8. Ver también los veinticuatro que ministraban en el templo del Señor (1 Cr. 24:1-19)
  9. Tienen coronas en sus cabezas indicando su función real. Los santos también recibirán una corona (2:10, 3:11, 1 Pedro 5:4). La palabra para corona usada aquí es la corona del vencedor (stephanos), más que la corona real (diadema). Esta se usa para los santos en 2:10, 3:11 (cf. 12:1 y 1 Cor. 9:25). Ellos son adoradores como lo es la iglesia (11:1)
Ver. 5: Y del trono salían relámpagos y truenos y voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios. Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: No es la furia de la naturaleza, sino de la justicia divina que desciende de un Dios temible y poderoso sobre un mundo lleno de pecado. También se dieron en Ex. 19:16, al darse la ley en Sinaí. “Los truenos expresan las amenazas de Dios contra los impíos: hay voces en los truenos (Ap. 10:3), eso es, no sólo amenazan en general, sino también predicen juicios especiales.”Y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, las cuales son los siete espíritus de Dios: Nos habla de la plenitud del Espíritu Santo. Is. 11:2
Ver. 6: Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás. Mar de vidrio: El «mar de vidrio» ha ejercido una extraña fascinación en las mentes de muchas personas, incluyendo a los himnólogos. En el original no se dice que hubiera un mar de vidrio, sino «como si fuera un mar de vidrio.» Era algo que trascendía toda descripción, pero que se podía comparar solamente con un gran mar de vidrio.Hay tres cosas que simboliza este mar como de vidrio reluciente.

  1. Simboliza algo precioso. En el mundo antiguo, el vidrio era soso y semiopaco, y un vidrio tan claro como el cristal era tan precioso como el oro. En Job 28:17 se mencionan juntos el oro y el vidrio como cosas preciosas.
  2. Simboliza una pureza deslumbrante. La luz cegadora que reflejaba el mar de vidrio sería demasiada para los ojos humanos, como la pureza de Dios.
  3. Simboliza una distancia inmensa. El trono de Dios estaba a una distancia incalculable, como al otro extremo de un mar inmenso. Swete escribe de “la distancia insalvable que, hasta para uno que estuviera a la puerta del Cielo, había entre uno y el trono de Dios.”

Una de las grandes características del estilo del apóstol es su reverencia que, aun en los lugares celestiales, nunca osa ser excesivamente familiar con Dios, sino se expresa en términos de luz y distancia.

En el cielo no hay mar (Ap. 21:1) pero el pavimento de cristal que sirve como piso para el trono de Dios se extiende como un mar calmado y relumbrante.

Cuatro seres vivientes llenos de ojos: Aquí llegamos a otro de los problemas simbólicos del Apocalipsis. Los cuatro seres vivientes aparecen con frecuencia en la escala celestial; así es que empecemos por reunir lo que Apocalipsis dice acerca de ellos.

  1. Se encuentran siempre cerca del trono de Dios y del Cordero (4:6; 5.6; 14:4).
  2. Tienen seis alas y están llenos de ojos (4:6,8).
  3. Se dedican a pleno tiempo a alabar y adorar a Dios (4:8; 5:9,14; 7:11; 19:4).
  4. Tienen ciertas tareas. Invitan a aparecer en escena a las terribles manifestaciones de la ira de Dios (6:1,7).
  5. Uno de ellos entrega a los siete ángeles las siete copas de oro llenas de la ira de Dios (15:7).

Aunque hay ciertas diferencias innegables, no cabe la menor duda de que encontramos a los antepasados de estos cuatro seres vivientes en las visiones de Ezequiel. En la visión de Ezequiel cada uno de los cuatro seres vivientes tenía cuatro caras -las de hombre, león, buey y águila; y sostenían el firmamento (Ez. 1:6, 10, 22, 26); las llantas de las ruedas estaban llenas de ojos (Ez. 1:18). En Ezequiel tenemos todos los detalles de las figuras del Apocalipsis, aunque se distribuyen y asignan de manera diferente. A pesar de las diferencias es obvio el parecido de familia.

En Ezequiel los cuatro seres vivientes se identifican claramente como querubines. Esta identificación se hace en Ez. 10:20. Los querubines formaban parte de la decoración del templo de Salomón en el lugar de la oración y en las paredes (1Re. 6:23-30; 2Cr. 3:7). Estaban representados en el velo colgante que aislaba el Lugar Santísimo del Lugar Santo (Ex. 26:31). Había dos querubines en la tapa del arca, llamada el propiciatorio; y estaban colocados el uno frente al otro, extendiendo las alas a manera de dosel sobre el propiciatorio (Ex. 25:18-21). Una de las más frecuentes representaciones de Dios es sentado entre los querubines, y así es como se le menciona en las oraciones (2Re. 19:25; Sal. 80:1; 99:1; Is. 37:16). A Dios se le representa volando sobre los querubines y sobre las alas del viento (Sal. 18:10). Eran los querubines los que guardaban el acceso al Huerto del Edén cuando Adán y Eva fueron expulsados de él (Gén. 3:24). En libros posteriores escritos entre los dos Testamentos, tales como Henoc, los querubines están en guardia junto al trono de Dios (Henoc 71:7).

De todo esto surge claramente una cosa: los querubines son seres angélicos que están cerca de Dios y son los guardianes de Su trono.

¿Qué simbolizan estos cuatro seres vivientes?

Los cuatro seres vivientes representan todo lo más noble, fuerte, sabio y veloz de la Naturaleza. Cada uno tiene la preeminencia en su propia esfera particular: el león es supremo entre las fieras; el buey, entre el ganado; el águila, entre las aves, y el hombre entre todas las criaturas. Los animales representan toda la grandeza y la fuerza y la belleza de la Naturaleza, a la que vemos aquí sirviendo y alabando á Dios. En los versículos que siguen vemos a los veinticuatro ancianos alabando a Dios; y cuando unimos los dos cuadros obtenemos el de la Naturaleza y la Humanidad aplicadas en una adoración constante a Dios. «La incesante actividad de la Naturaleza bajo la mano de Dios es un incesante tributo de alabanza.»

La idea de la Naturaleza alabando a Dios aparece más de una vez en el Antiguo Testamento. «Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de Sus manos» (Sal. 19). “¡Bendecid al Señor, vosotras todas Sus obras, en todos los lugares de Su señorío!» (Sal. 103:22). El Salmo 148 es una cita imponente a toda la Naturaleza a que se una a la alabanza de Dios.

Ver. 7: El primer ser viviente era semejante a un león; el segundo era semejante a un becerro; el tercero tenía rostro como de hombre; y el cuarto era semejante a un águila volando. Semejante a un león: Representa su fortaleza y poderSemejante a un becerro: La imagen de un becerro demuestra que estos seres rinden su servicio humilde a Dios.Rostros de hombre: Muestra que son seres racionales.

Semejante a un águila volando: Los querubines cumplen su servicio a Dios con la rapidez semejante a la de estas aves.

Ver. 8: Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Llenos de ojos: Aunque no son omniscientes, un atributo reservado solo para Dios, estos ángeles tienen conocimiento y percepción sobresalientes. Nada escapa de es escrutinio.Y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir: Aquí se nos presenta la incesante alabanza de la Naturaleza. “El hombre descansa el domingo, y cuando duerme, y cuando llega a su final con la muerte; pero el ciclo de la Naturaleza es ininterrumpido e incesante en su alabanza.» No hay nunca ningún tiempo en que el mundo que Dios ha hecho no Le esté alabando.La doxología recoge tres atributos de Dios.

  1. Le alaba por Su santidad (cp. Is. 6:3). Ya hemos visto repetidas veces que la idea básica de la santidad es la diferencia. Eso es supremamente cierto de Dios. Él es diferente de los seres humanos. Precisamente por eso somos movidos a adorarle. Si no fuera más que una persona humana glorificada, no le podríamos alabar. Como expresaba un poeta: «¿Cómo podría alabar, si tal cual soy pudiera comprender?» El mismo misterio de Dios nos mueve a la reverente admiración en Su presencia y a un alucinado amor, el que esa grandeza se rebajara hasta ese punto por nosotros y para salvarnos.
  2. Le alaba por Su omnipotencia. Dios es omnipotente. Las personas a las que iba dirigido el Apocalipsis vivían bajo la amenaza de Imperio Romano, un poder que ninguna persona ni nación podía desafiar impunemente. Imaginémonos lo que significaría para los cristianos estar seguros de que con ellos estaba el Todopoderoso. El mismo hecho de darle ese título a Dios afirma la certeza de la seguridad del cristiano; no una seguridad que quisiera decir liberación de los problemas, sino que hacía que uno se sintiera seguro así en la vida como en la muerte.
  3. Le alaba por Su eternidad. Los imperios surgen y desaparecen; aun los cielos y la tierra perecerán; pero Dios es siempre el Mismo, y Sus años no se acabarán. Por lo cual Sus siervos habitarán seguros (Sal_102:25-28).
Ver. 9: Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos,
Ver. 10:los veinticuatro ancianos se postran delante del que está sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono, diciendo:Ver. 11: Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas, y por tu voluntad existen y fueron creadas.
Aquí está la otra sección del coro de acción de gracias. Ya hemos visto que los seres vivientes representan a la Naturaleza en toda su grandeza, y los veinticuatro ancianos a la gran Iglesia unida en Jesucristo. Así es que cuando los seres vivientes y los ancianos se unen en alabanza se simboliza la Naturaleza y la Iglesia unidas alabando a Dios.Juan usa aquí una figura que conocía muy bien el mundo antiguo: Los ancianos rendían sus coronas ante el trono de Dios. En el mundo antiguo aquel gesto era la expresión de una sumisión total. Cuando un rey se rendía a otro, echaba su corona a los pies del vencedor. Algunas veces los romanos llevaban consigo una imagen de su emperador; y, cuando sometían a un monarca, hacían una ceremonia en la que el vencido tenía que rendir su corona ante la imagen del emperador. Esta escena presenta a Dios como el Conquistador de las almas, y a la Iglesia como el Cuerpo de creyentes que se Le han rendido. No puede haber fe sin sumisión.La doxología de los ancianos alaba a Dios por dos cosas.

  1. Él es su Señor y Dios. Aquí hay algo que sería más comprensible para los del tiempo de Juan que para nosotros. La frase original para Señor y Dios es Kyrios kcai Theós, que era el título oficial del emperador romano Domiciano. Era, sin duda, porque los cristianos no reconocían aquella pretensión del emperador por lo que los perseguían y mataban. Llamar sencillamente a Dios Señor y Dios era una confesión triunfante de fe, una proclamación de que Él ocupa el lugar supremo en todo el universo, en lo que se hacía mayor hincapié al ponerle el artículo determinado ho y el pronombre posesivo hémón a estos títulos: Él es el Señor y el Dios nuestro.
  2. Dios es el Creador. Es por Su voluntad y propósito por lo que existían todas las cosas aun antes de la Creación y fueron por último traídas al ser real. El ser humano ha adquirido muchos poderes, pero no posee el de crear. Puede alterar y reformar, hacer cosas con materiales ya existentes; pero únicamente Dios puede crear de la nada. Esta gran verdad quiere decir que en su sentido más real todo el universo Le pertenece, y no hay nada que el ser humano pueda usar a menos que Dios se lo haya dado.
Anuncios

Comentarios en: "Estudio # 1: Apocalipsis 4" (7)

  1. Omar J Diaz S dijo:

    Pa. Juan David, me parecio su estudio muy bien explicado y lo mas importante que es fundamentado Biblicamente. Me ha sido de gran ayuda ya que estoy iniciando mis estudios del apocalipsis. Gracias y nuestro buen padre le siga bendiciendo

  2. Omar J Diaz S dijo:

    Correcion a mi correo

  3. rafael gonzalez leal dijo:

    hola muy bueno sus comentarios de apocalipsis,una explicacion sencilla y entendible,Dios le bendiga¡¡¡¡¡¡

  4. Verdaderamente ha sido de gran ayuda este Estudio Biblico para poder capacitarnos y llegar al entendimiento de la palabra de Dios para mayor fortaleza en el camino de Dios,Hay mucho que aprender pero le doy Grasias A DIOS que personas pueblo de DIOS que le gusta ayudar al projimo BENDICONES Y AGRADECIDO DE ESTE ESTUDIO PARA EL FORTALESIMIENTO ESPIRITUAL DTB,AMEN

  5. Muy bien explicado .Bonito

  6. zuama Rodriguez dijo:

    Muy buena explicacion me es de mucha ayuda para mi crecimiento espiritual

  7. Estoy fascinada ya que Apocalypses es mi libro preferido. Es un estudios hermoso,completo y claramente explicado. Gracias Dios Les continue bendiciendo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: